Creo que todos necesitamos detenernos un segundo. Estamos tan ocupados en nuestro día a día que olvidamos ser un poco más observadores. ¿Cuántas veces han pasado por el mismo lugar y en el momento de estar más "atento" te das cuenta de algo que jamás habías visto? (Y que siempre estuvo)
¿Cuántas veces nos damos cuenta tarde que la persona que, probablemente, nos haga más feliz en el mundo siempre estuvo ahí?.
Nos olvidamos de mirar al otro, de regalarle una sonrisa. Esperamos que suceda algo para hacerlo. No. No es necesario. Uno puede entregar amor al otro sin necesidad de que haya algún evento especial, siempre deberíamos dar un abrazo apretado, o incluso, regalar un beso. (No a cualquiera, no sea weón, solo a esa personita especial.) Aunque a veces nos detenemos al tratar de dar un gesto de cariño, porque nos van a quedar mirando como locos o porque esa persona no lo va a devolver. Y, aún así, deberíamos ser valientes y tirarnos a la piscina. Por lo menos, en algún minuto, esa persona se acordara de nuestro arrebato y le cambiaremos el día.
Nos encerramos tanto en nuestros deberes que nos olvidamos que en el planeta existen más seres humanos. Por eso la gente ahora esta tan fría, no saluda, se pierden en su pantalla del celular, e incluso, si vas a tomar un café, están pendientes de su notebook y de la señal wi-fi gratuita del local.
Tratemos de ser menos máquinas y volver a ser más humanos. Maravillarnos con las cosas simples que nos entrega nuestra ciudad, nuestros amigos y los seres especiales que uno se puede encontrar. Nunca se sabe cuando podemos conocer una nueva persona que nos entregue felicidad en nuestra vida. Hagamos que cosas especiales sucedan y, que cuando nos vayamos a dormir, sonriamos porque algo o alguien nos cambió el día.
sábado, 17 de mayo de 2014
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)